En pleno corazón del Alto Tajo, asomándose
al borde de un profundo valle labrado por el río Arandilla,
se encuentra la localidad de Cobeta, un pequeño
pueblo perteneciente al Señorío de Molina, enclavado
en un paraje privilegiado, donde pinares, prados y sabinares,
se entremezclan con altas rocas de arenisca roja.
El Hostal rural Pradel proporciona al viajero las comodidades
de hoy día, teniendo en cuenta hasta el último
detalle que integra la casa con el medio en el que se encuentra.
Lo que más llama la atención en todo el hostal
es el buen olor que reina en la vivienda. Silvia es una apasionada
de las flores secas, que se encuentran repartidas por el salón
y las tres habitaciones dobles que conforman la casa Pradel.
Ella misma las perfuma creando un agradable olor característico
a flores.
El salón es una amplia sala de paredes de piedra y
ladrillo visto, suelo rústico y gruesas vigas de madera.
Una cuidada iluminación indirecta hace que la estancia
sea muy agradable.
Un pasillo recto da paso a las tres habitaciones dobles del
hostal, todas ellas con dos camas de 90 juntas y con baño
completo en su interior.
La primera de ellas está decorada en tonos azules:
pared azulada, con cortinas y edredones en distintos tonos
de azul. Un cabecero de forja engloba las dos camas. Fue la
misma Silvia quién realizó el diseño
de todos los cabeceros de las habitaciones y mandó
elaborar a un forjador de la famosa localidad conquense Priego
de Cuenca. También hay flores secas, cencerros y lámparas
de cerámica que difuminan la luz.
El baño, también en tonos azules, está
revestido de baldosines hasta la mitad de la pared, continuando
hasta el techo con pared lisa pintada de azul. Consta de una
ducha y un lavabo con encimera de azulejos, sujetos en un
mueble de celosía de madera. Y como no, las toallas
a juego.
La segunda habitación es similar a la primera, pero
esta vez en tonos rojos anaranjados.
La tercera, en tonos crema y burdeos, es la más grande.
Tiene un balcón con unas vistas a ‘la pedriza’,
un monte de pinos y piedras calizas. Las calabazas, cencerros,
lámparas de cerámica y cabeceros de forja dan
ese aire rústico a la habitación que busca Silvia.
Eso sí, sin descuidar todas las comodidades, ya que
todas las habitaciones poseen una televisión plana
LCD
El desayuno, que consiste en café, te, infusiones,
colacao y bollería, está incluido.